Esta nueva entrada en mi blog acerca de nuestra presencia en internet no ha sido meditada hoy, ni ayer, ni la semana pasada. Los pensamientos que aquí escribo no están generados a raíz de leer lo que se nos pide en la última actividad de este seminario de Actitud digital (por cierto cargado de contenido tan valioso, gracias @lmonterorguez) NO. Vienen desde hace mucho tiempo, son de hecho reflexiones que amenizan muchas charlas y encuentros entre colegas del gremio y es que no podemos negar que ya es casi imposible esquivar cualquier tipo de huella en internet.

Actualmente es algo más que necesario poseer una existencia en las redes, es casi un doble check de nuestro paso por la vida. De forma consciente e inconsciente, con una estrategia enfocada a una finalidad o sin ella, es casi imposible permanecer invisible en el mundo digital. En mis reflexiones anteriores ya expongo mi rendición a esta circunstancia, pero también me declaro un poco rebelde en cuanto a su alcance en mi y es que creo que la clave es entender hasta qué punto ofrecemos información acerca de nosotros mismo porque no debemos olvidar que detrás de todo esto hay un potente mercado, que nuestros datos son oro y hay empresas enriqueciéndose a través de ellos sin que apenas nos demos cuenta. Y en relación a este hecho, siempre me ha sorprendido la ligereza con la que un gran sector de la población se entrega a facilitar todo este tipo de información que sirve de mercadeo para las grandes empresas. Existe a mi entender un gran desconocimiento sobre esto, en ocasiones se filtran noticias sobre lo importante de revisar privacidades o lo peligroso de compartir datos personales, pero me temo que queden en el saco de la “conspiración sin sentido” y al final, o la satisfacción que recibimos por compartir sin filtros es tan grande que es inevitable, o la gente en realidad no llega nunca a hacer una reflexión real de lo expuestos que quedamos si damos todos…a cambio (por cierto) de nada. Y mientras escribo estas líneas me viene a la cabeza un viral (que a mano los tenemos siempre¡) totalmente adecuado como cierre:
Lo dicho, hemos de generar un pensamiento crítico respecto a las nuevas tecnologías y de las nuevas formas de comunicación para poder hacer un uso coherente de las mismas, porque que forman parte de nuestra realidad, eso es innegable, pero que requieren de una responsabilidad de uso por nuestra parte, eso es necesario.
Gracias este seminario he podido escribir estas reflexiones, me alegro de haber ordenado mis ideas hasta el punto de poder redactarlas y tenerlas por escrito. Así mismo, me alegro de haber tenido una mirilla por donde stalkear a mis compañeros, conociendo así impresiones de lo más dispares y ricas, sobre todo por venir de usuarios/as diferentes, de edades diferentes, con inquietudes diversas y fuera del sector del marketing digital. Os doy las gracias a todos por dejarme leer vuestras opiniones¡
